Una larga travesía hasta llegar al mejor Sergio Canales

Sergio Canales, en un amistoso de la selección española ante Portugal/ Getty Images

Sergio Canales Madrazo (Santander, 1991) es uno de esos futbolistas a los que se le veía el talento desde bien pequeño. Por eso, en el Racing de Santander lo mimaron y lo cuidaron pues eran conscientes de que tenían un diamante en bruto. Lo que llevó a que con solo 17 años debutase en Primera. Un hecho que está solo al alcance de unos pocos elegidos. Pero las lesiones nos privaron durante mucho tiempo de su talento, de su magia.

Quién no recuerda al Sánchez-Pizjuán aplaudiendo a un joven de 18 años que les acababa de hacer dos goles, bueno, dos golazos. Irrumpía con fuerza en nuestro fútbol y todos los grandes del país estaban tras su pista. Esa temporada también hizo un doblete ante el Espanyol. Su zurda, su desparpajo y las grandes muestras de calidad tenían ‘enamorados’ a todos los clubes y, por supuesto, a los aficionados. La carrera por su fichaje, como todos sabemos, la ganó el Real Madrid, pero nunca terminó de ganarse la confianza de Mourinho. Ante la falta de oportunidades se marchó al Valencia.

Al llegar a la capital del Turia comenzó la travesía de Canales, al poco de aterrizar en un lugar en el que iba a tener continuidad, se rompió dos veces el cruzado de su rodilla derecha. Además, bien seguidas, esas dos graves lesiones nos dejaban más de un año sin disfrutar del talento del santanderino. Y aunque volvió a jugar, su etapa en Valencia estuvo llena de altibajos, de alternar titularidades con suplencias, de ver con cuentagotas la magia y la sonrisa de ese chaval que nos encandiló a todos en Santander.

Sergio Canales celebra uno de los dos goles que anotó al Sevilla con el Racing/ AFP

La búsqueda de minutos le llevó a Anoeta, con la Real Sociedad empezó teniendo más protagonismo, pero esta vez la rodilla izquierda volvió a parar su carrera. Por tercera vez las lesiones de gravedad volvían a frenarle, recibía un nuevo golpe, para cualquier otro, más mental que físico, pero Sergio no iba a parar aquí. Se levantó de nuevo, se rehízo y cada vez fue contando con más minutos en la Real hasta que termina su etapa ‘txuri urdin’ y se marcha al Betis. Allí le esperaba Quique Setién, director de la cantera del Racing cuando él militaba en ella.

En el club de Heliópolis cae de pie, se convierte en fundamental, ya sea jugando de mediocentro (con mucho más recorrido del que había demostrado en toda su carrera) o más cercano a la mediapunta. Las lesiones de gravedad quedan atrás y su mente lo muestra, en una de sus cicatrices en la rodilla se tatuó una sardina, dejando claro que miraba al futuro con optimismo. Y sobre el verde dejaba claro que volvía a ser ese mismo Sergio de 2010, aunque con unos años más. Su esfuerzo había tenido recompensa y su talento había vuelto a florecer. Por eso en el Betis lo conocen como el ‘mago’.

Sin duda lo suyo ha sido no parar de hacer magia, primero para reponerse de los sinsabores de las lesiones y después para aceptar su rol. En el Betis primero de Lo Celso y más tarde de Fekir, Canales siempre ha sido el futbolista más importante (aunque pareciese vivir a la sombra de los otros), ese al que se veía en todos lados, defendiendo, pidiendo el balón, dando los pases importantes y encima ahora le ha sumado gol. A su amplio repertorio se le están sumando los goles. Tras una lesión de más de 40 días se está viendo al santanderino con más gol que nunca. El líder del equipo bético además hace jugar a los demás y es quien está metiendo los goles.

Tras su larga travesía por el desierto, se está volviendo a ver al mejor Sergio Canales. Por eso, Luis Enrique lo ha llevado con la selección a las últimas convocatorias. Además, con el nivel actual se antoja difícil no verlo con la ‘Roja’ en la próxima Eurocopa y si sigue así y comandando de esta manera a su equipo quién sabe si conseguirá volver a jugar en Europa con los béticos. Desde luego, por él no va a ser. Cerca de cumplir los 30 es todo un líder que nos vuelve maravillar como cuando acababa de cumplir la mayoría de edad.

La madurez mental y futbolística del cántabro nos ha sorprendido a todos, sabíamos de su calidad, pero quizá habíamos perdido la esperanza de volverla a ver a tal altísimo nivel. Él seguro que nunca la perdió y ahora no para de sacar conejos de su chistera. Ni tres graves lesiones de rodilla han podido con Sergio Canales. El cántabro no ha bajado los brazos, siempre ha peleado. Por eso, su nivel actual tiene aún más mérito tras todo los que ha vivido. Ahora, pasa por el mejor momento de su carrera. Si las lesiones le respetan, podemos estar ante un muy buen vino, porque Sergio va mejorando con los años.

Periodista. El deporte por bandera, una auténtica pasión.