Andrés Iniesta sigue demostrando que merece un Balón de Oro/ AP
“Iniesta deja en ridículo al mundo del fútbol, a periodistas, entrenadores, jugadores…Es increíble que no tenga por lo menos dos Balones de Oro”. Esa fue la conclusión del exseleccionador español José Antonio Camacho tras el debut de España en la Eurocopa de Francia 2016. Tuvieron un partido difícil los nuestros. En frente un combinado, el de República Checa, que basó su juego precisamente en destruir el del contrario, poniendo un muro defensivo. Pero, como siempre, tenía que aparecer el mago, el de Fuentealbilla, Iniesta, para encontrar el hueco donde otros no lo ven. De él nació la jugada del gol: un centro al área rematado por Piqué.
Pero será ese un factor del que dentro de unos años quizá no nos acordaremos. El mundo del fútbol es así de injusto. Cuentan los goles y quiénes los hacen, aunque estos no sean delanteros. Por eso, precisamente, en un futuro no tan lejano podremos recordar que el primer gol de España en la Eurocopa de Francia lo hizo Piqué, sin embargo, pocas memorias harán justicia a la gran actuación que tuvo Iniesta en este partido.
Pongamos otro ejemplo más gráfico y donde nuestro protagonista tuvo aún más peso. Seguro que todos sabemos quién marcó el gol que le ha dado el único mundial a España. Sí, también fue Andrés. Pero ¿recordamos la parada que hizo Casillas a Robben? No digo que todos los aficionados olviden cosas así, pero en la mayoría del imaginario colectivo es más fácil recordar los tantos y a sus ‘killers’.
Precisamente Casillas es otro hombre con el que, como Iniesta, se ha cometido una gran injusticia. Aunque actualmente no está en su mejor forma, ha sido, junto a Buffon, uno de los mejores porteros de los últimos años. Y ni él ni el italiano tienen el Balón de Oro. Un galardón instaurado en 1956 que premiaba entonces al mejor jugador inscrito cada año en algún campeonato europeo, extendiéndose posteriormente a jugadores de cualquier nacionalidad o club. Desde 2010 se unifica este premio con el de Jugador Mundial de la FIFA entregado por este organismo.
En sus 60 años de historia solo en dieciocho ocasiones el Balón de Oro ha ido a manos de futbolistas que no eran delanteros. Eso nos vuelve a dejar claro que en esto del fútbol importan los goles, y mucho. Además, como en todos los premios, siempre es difícil que todo el mundo esté de acuerdo con el resultado, pero es obvio que, en más de una ocasión, ese balón dorado se ha dejado atrás a grandes astros del balompié. Para muestra, estos ejemplos: Pelé, Maradona, Zico, Romario, Francescoli, Ferenc Puskas, Paco Gento, Franco Baresi, Paolo Maldini, Raúl González Blanco, los ya nombrados Gianluigi Buffon e Iker Casillas, Xavi Hernández, o el propio Andrés Iniesta.
Según la normativa que regula este trofeo, el mismo se entregará en cuestión de los resultados obtenidos individual y colectivamente durante el año en consideración, la clase del jugador (talento más juego limpio), su carrera profesional y la personalidad y carisma que posee. Teniendo en cuenta estos factores la frase de Camacho cobra aún más sentido: Iniesta debería tener ya, como mínimo, un Balón de Oro. De hecho, el mago ha sido nominado ininterrumpidamente entre 2008 y 2015, resultando una vez segundo (2010), una tercero (2012) y dos veces cuarto (2009 y 2011).
¿Qué le falta entonces a Andrés para ganar? Quizá sea su personalidad, alejada de los focos, la que le ‘falla’. No es Iniesta un jugador mediático (tipo Cristiano Ronaldo, que si se compra unas botas todos enloquecen), ni del que su aspectos extradeportivos ‘interesen’ (vida familiar u otros pormenores). Todo ello porque es un profesional de diez. Él llega al campo, juega, hace lo que tiene que hacer y se va. Nunca tiene un mal gesto, nunca una palabra de sobra. Solo buen hacer y buenos resultados. Lo que hace aún más incomprensible que toda su clase no se vea recompensada.
Una clase que, como decimos, demuestra partido a partido en el campo. Decir Iniesta es decir FC Barcelona. El manchego lleva unido a este club toda su vida. Aunque comenzó jugando en las categorías inferiores del Albacete Balompié, muy pronto los ojos de la entidad blaugrana se posarían en él. Su debut le llegó en 2002 y, desde entonces, ha conseguido numerosos trofeos con la entidad culé: ocho Ligas; seis Supercopas de España; cuatro Copas del Rey; cuatro Liga de Campeones; tres Supercopas de Europa; y tres Mundiales de Clubes.
Por supuesto, un hombre como él no podía quedarse fuera de la selección. Su iniciación con la absoluta le llegó en 2006 de la mano de Luis Aragonés. Tan solo dos años más tarde, Andrés estaría en la Eurocopa de Austria y Suiza (a la postre ganada por España) y se convertiría en uno de los grandes referentes del equipo. Posteriormente participaría en el Mundial de 2010, donde marcó el gol de su vida (y de la de todo un país) y en la Eurocopa de 2012.
Como se ve, nuestro protagonista ha sido testigo y pieza fundamental en los mayores logros de su club de los últimos años y de la mejor época que ha vivido la selección española. Si solo por eso no es merecedor de un Balón de Oro, se pueden dar más motivos. Iniesta es un hombre clave. De hecho, todo el juego del Barcelona o de España pasa por sus botas. Es un auténtico creador del fútbol. Como decíamos al principio, encuentra el hueco, desborda, encara y, además, tiene buen disparo de cara a gol. Su cualidad es inapelable. No solo lo califican como el mejor centrocampista en nuestras fronteras, sino que hasta la prensa extrajera se deshace en elogios hacia él. Tras el partido contra la República Checa se pudieron leer opiniones como ésta del equipo rival: “Iniesta es un jugador genial, excepcional” (Pavel Vrba, seleccionador); o “Iniesta es uno de los mejores de la historia del fútbol” (Petr Cech, portero).
Sin embargo, todas esas alabanzas no le sirvieron para estar en el once ideal de esta primera jornada de la Eurocopa. El mismo fue elaborado por la aplicación de uno de los patrocinadores oficiales del torneo. Resulta curioso que en ese once haya entrado Cristiano Ronaldo, que no hizo ni de lejos su mejor partido contra Islandia (1-1), y no lo hicieran ni el propio Iniesta, ni otro centrocampista también infravalorado, como Modric. Como ven, un nueva ‘victoria’ de los delanteros.
Así las cosas, y con un Iniesta que ya tiene 32 años, puede que el momento de la retirada de este enorme jugador esté cercano. Cuando pasen los años, las generaciones futuras se preguntarán por qué Andrés nunca consiguió un Balón de Oro y los que lo vimos jugar no tendremos la respuesta. Razones sobran. Y aunque para nadie es un consuelo, él y nosotros sabemos que es el mago, el mejor, el que nos dio un Mundial…el gran Andrés Iniesta.